1936. Tras una peligrosa y espectacular huída, el astuto profesor de arqueología Indiana Jones (Harrison Ford) consigue sustraer el ídolo del Templo de los Guerreros Chachapoyan, situado en la selva peruana. No obstante, poco le dura el momento de gloria, ya que a la salida le espera su enemigo Rene Bellog (Paul Freeman), un engreído y tramposo arqueólogo que, rodeado de varios nativos, le roba el tesoro por la fuerza. Jones consigue huir, aunque con las manos vacías.
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INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO

1935. Indiana Jones, ataviado de gala, negocia con el matón local en un decadente club nocturno de Shanghai. La inevitable reyerta se salda con la muerte del socio de Jones, el cual consigue huir junto a los que serán sus dos compañeros de viaje: un joven asiático y fiel servidor apodado Tapón (Ke Huy Quan) y la caprichosa cantante del club, Willie Scott (Kate Capshaw). Su maltrecha huída los conducirá hasta la India, donde irán a parar a un poblado en el que todos los niños han desaparecido misteriosamente. Como si de una leyenda se tratase, Indy se convierte en la única esperanza de la aldea, por lo que decide ir a investigar en un palacio situado a pocas millas.
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INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA

1938. El doctor Jones vuelve a ser requerido por la inteligencia americana. Esta vez, para buscar el Cáliz de Cristo, áquel que, según la mitología cristiana, usó para ofrecer el vino a sus apóstoles en la última cena y que, posteriormente, inspiró en su cruzada al Rey Arturo y los caballeros de Camelot. La leyenda cuenta, además, que otorga a su poseedor la vida eterna, por lo que el III Reich ha dispuesto todos sus recursos para encontrarlo. Indy se niega en rotundo a aceptar la misión, argumentando que ya se ha retirado de su vida aventurera, por lo que les aconseja que se dirijan al mayor experto en el tema: su padre. Los agentes norteamericanos le confiensan que ya lo han hecho, pero el problema es que ha desaparecido durante su misión.
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